¡Sentimiento, pasión y rock n’ roll! La Renga en Chile

Teatro Caupolicán… ¿Cuántas noches gloriosas has vivido, mi querido amigo? Podría pasar todo un día nombrando aquellas épicas jornadas, épicas como la que vivimos el viernes recién pasado, ya que los argentinos de La Renga volvían por segunda vez en el año a nuestro país, pero ahora con dos “extras” bajo el brazo: volvían por los 10 años de su primera visita a Chile, y además con cámaras para grabar el recital y posteriormente inmortalizarlo en un dvd.

Entré al recinto de San Diego y lo primero que pensé fue ¿Estoy en un recital o en un estadio de fútbol? Lienzos (por montones), banderas, papel picado y hasta paraguas había a una hora de comenzar el show, lo cual me dejó realmente cautivado. Era primera vez que veía a La Renga, y ya me sentía como en casa.

Las luces se apagaron, Tanque subió y tocó su batería, lo que causó los primeros aplausos. Como estos cabros no son maleducados lo primero que dijeron fue “Hola a todos, yo soy el león” (Panic Show), lo cual provocó de inmediato los primeros canticos y saltos de la gente que llenó el teatro, para después sentir la velocidad de A Tu Lado. Al terminar la canción, Chizzo nos habla, diciendo que era un honor estar otra vez con nosotros y también refiriéndose a los 10 años de su primera visita a nuestro país. Después de esa breve, pero potente charla tocaron un tema de su último disco, Canibalismo Galáctico.

El ver a Tete moverse de un lado a otro, le daba más energía al público, el cual no paraba ningún momento de saltar, ni siquiera con sus temas más nuevos, como: Algún Rayo, Destino Ciudad Futura, Poder y Dioses de Terciopelo, los cuales fueron cantados y vacilados con energía, pero obviamente no con tanta como lo que se vivió antes con Tripa y Corazón, Detonador de Sueños y el clásico Twist del Pibe. Después de esos clásicos, era el momento de sentir algo más relajado; temas acústicos: Llenando de Llorar fue el primero en ser cantado, pero los más ovacionados fueron En El Baldío y Voy a Bailar en la Nave del Olvido, en los cuales me tuve que aguantar las lágrimas (mentira, lloré como nunca antes había llorado en un recital).

 

El sonido de la armónica de Manu es algo hermoso, y qué más hermoso que escuchar un clásico de verdad como lo es La Balada del Diablo y la Muerte. Cantado de principio a fin, incluso las partes en que Chizzo no canta fueron coreadas como pasa en todos los recitales de la banda trasandina. Y así es como otra vez nos atacan con un mar de éxitos, porque después de aquel hermoso himno a la música llega Despedazado por Mil Partes, Arte Infernal, Al Que Ha Sangrado, Lo Frágil de la Locura y La Razón que te Demora los cuales fueron disfrutados como si hubiesen sido las primeras canciones tocada, lo que demuestras que las ganas de vivir el buen rock son más fuertes que la energía que el cuerpo entrega. Después de tocar el último tema mencionado,  la banda salió del escenario para descansar y regresar en un rato más.

La conexión y el lazo banda-público es increíble. Nunca vi algo tan mutuo como lo de aquella mágica noche. Era lindo ver a tanta gente de distintas edades, de regiones y países distintos (la cantidad de argentinos en el recital era tremenda) y de equipos de fútbol rivales cantar un mismo himno llamado El Revelde. El que quizás es el tema más querido por la fanaticada renguera fue cantado incluso antes de ser ejecutado, ya que cuando la banda tomó su descanso la gente lo empezó a cantar a todo pulmón.

Ya llegábamos a esa maldita hora de decir adiós, pero no sin antes escuchar Psilocybe Mexicana, la cual fue el tema que más hizo enloquecer a la cancha, que desde el primer minuto de concierto ya era un infierno, y más infernal se puso cuando todos cantamos El Final es en Donde Partí y Hablando de la Libertad, que nos hizo dar ese último aliento para saltar con todo frente a la banda que desplegó toda su energía y talento, tanto en las seis y cuatro cuerdas de Chizzo y Tete, respectivamente, como también en la agilidad con las baquetas y sutileza de los instrumentos de viento de Tanque y Manu. “¡Gracias, Chile! ¡Volvemos pronto!” fueron las últimas palabras de Chizzo antes de dar el punto final a una fuerte y firme presentación.

10 años no son nada, pero el amor por La Renga lo es todo. No hubo bengalas, pero sí miles gargantas que cantaron por aproximadamente 2 horas sin detenerse y que les importo bien poco las pequeñísimas fallas de sonido. Dicen que no se puede hablar ni de fútbol, ni de política, ni de religión en una mesa, pero si te gusta el rock n’ roll de estos pibes al menos podrás hablar de la pasión futbolera que ellos generan, pero lamentablemente no podrás seguir hablando de política, porque no te convence ningún tipo de ésta, y menos de religión, porque siempre te lleva el diablo al no tenerla. La Renga es un sentimiento que no se puede parar, sentimiento que nos arrasó con toda la furia de estas bestias del rock. Sin nada más que decir, sólo diré que un show como éste refleja todo el espíritu pasional, luchador y rockero de Latinoamérica… ¡Aguante, La Renga!

Setlist de La Renga:

  1. Panic Show
  2. A Tu lado
  3. Canibalismo Galáctico
  4. Tripa y Corazón
  5. Almohada de Piedra
  6. Motoralmaysangre
  7. Algún Rayo
  8. Detonador de Sueños
  9. Destino Ciudad Futura
  10. El Twist del Pibe
  11. Poder
  12. El Rey de la Triste Felicidad
  13. Dioses de Terciopelo
  14. Llenado de Llorar
  15. En El Baldío
  16. Voy a Bailar a la Nave del Olvido
  17. Balada del Diablo y La Muerte
  18. Despedazado por mil Partes
  19. Arte Infernal
  20. Al Que He Sangrado
  21. Lo Frágil de la Locura
  22. La Razón que te Demora
  23. El Revelde
  24. Psilocybe Mexicana
  25. El Final es en Donde Partí
  26. Hablando de la Libertad


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